Rara vez el hombre conserva y no estropea en su afán de comodidades, enclaves como las cuatro aldeas de Alájar, que milagrosamete permanecen como hace dos siglos. Visitarlas es un viaje al pasado, a cómo vivía el hombre cuando dependía del campo y de los animales. Los Madroñeros al oeste, El Calabacino al este y El Collao y El Cabezuelo al sureste son cuatro estampas que pintores, fotógrafos y ojos sensibles sabrán apreciar en su rústica y añeja belleza.
El Calabacino Situada al oeste de Alájar, se accede a ella justo enfrente de la salida del pueblo, por un camino precioso que nos llevará primero a una típica fuente y luego a las desperdigadas casas de esta aldea, donde se han instalado desde hace unos años gente con un estilo de vida alternativo y gusto por la ecología. Muchos de ellos son artesanos que venden sus creaciones directamente o en ferias y mercadillos. Un aldea muy integrada en el entorno natural, sin calles reconocibles y conservando un sabor muy campestre. Allí podremos visitar la curiosa  Ermita de la Santísima Trinidad. Situada en la aldea de El Calabacino y construida en 1749 es un templo constituido por un sólo ámbito de planta cuadrada cubierto con bóveda vaída, y tres profundas hornacinas de planta rectangular, cubiertas con bóvedas de cañón. El cuarto lado del rectángulo lleva la puerta y sendas basas de pilastras en los rincones. En el ángulo NE existe una puerta que comunica con la sacristía, que es un añadido al templo.  Los Madroñeros Situada al este del pueblo, esta aldea a la que se accede pon un recomendable sendero de unos 2 kms. que parte del barrio del Nogalejo, se conserva tal como estaba en el siglo XIX, pues aún carece de alcantarillado, electricidad, urbanizado de calles ni ningún adelanto moderno. Al no tener población estable, son los vecinos de Alájar que aún conservan allí alguna vivienda heredada los que mantienen el aspecto y la buena apariencia de las típicas casas de la aldea. Cuenta además con dos fuentes y dice la leyenda popular que no fue conquistada por los franceses, debido a su situación entre varios cerros que la hacen “invisible” desde cualquier punto de observación de los alrededores. Además de andar por sus pequeñas y añejas callejuelas también podremos visitar la    Iglesia de la Virgen de la Salud, pequeño templo que pertenece al tipo de arcos transversales, aunque la extraña orientación de la nave, nos aconseje darle con todo género de reservas la cronología general de esta estructura. La planta presenta fuertes deformaciones y el presbiterio no está señalado más que por unos escalones. La sacristía tiene una especie de sótano, sólo accesible por una trampilla. El Collado y El Cabezuelo . Estas dos aldeas no cuentan con ermita propia. Y este, el elemento aglutinador que supone la devoción a la Reina de los Ángeles, fue uno de los motivos del desplazamiento de sus pobladores al pueblo de Alájar. Sin embargo, su antigüedad es prácticamente la misma, pues en el siglo XIII la propia Alájar era una aldea más. El Collao y El Cabezuelo muestran hoy día la forma anárquica de poblamiento y la arquitectura popular que por suerte  se ha conservado hasta nuestro días. .
Ruta circular para conocer las aldeas  : ¡¡ NUEVO FOLLETO TURÍSTICO !!